Surfari a Sopelana 2003
[ by Dark]

sopelana
los amigos nos desean suerte

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Parrot se aburre

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mosquitos

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Dark

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Dark y Parrot

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puto chapapote

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los surfers

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Sopelana marea baja

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nos disponemos a partir

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la mansión

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primer baño

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Román

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Román

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Sopelana

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Meñacoz marea baja

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el buga al final del viaje

El viernes a las 5:30 de la madrugada nos disponemos a salir de Coma-Ruga después de una noche de empalmada. La serenidad del conductor (yo) será crucial para llegar a buen puerto sin dormirse, ya que los pasajeros (Román y Parrot) no dejan de dar cabezadas.

Después de casi una hora de camino llegamos a Santa Coloma, dónde nos reunimos con el resto de componentes del viaje, Xavi (fotógrafo), Jordi (cámara) y Shadow (surfer). El viaje por carretera fue pesado pero sin accidentes.

Llegamos a Sopelana al mediodía, y con todos los bares cerrados tuvimos que echar mano a las provisiones que nos traíamos de casa. Por la tarde nos fuimos a dar el primer baño. Las olas no eran muy grandes pero las series aguantaban. A medida que iba subiendo la marea se hacían mejores picos.

Al día siguiente por la mañana, y después de luchar con los increíbles mosquitos vascos (ver en la foto), vimos que el mar estaba bastante revuelto. Pero habíamos venido a surfear, ¡que cojones! Así que fuimos a comprar comida, y este sería el único día que lo podríamos hacer, pues cuando los vascos están de vacaciones lo están, no abren ni las panaderías. Rápidamente desayunamos algo, nos enfundamos los trajes húmedos y pillamos las tablas.

Después de pillar algunas olas observamos como nuestros pies dejaban manchas de chapapote en las tablas. Y es que en días como ese, el mar saca todo lo que tiene dentro: troncos, plásticos, olas, y por desgracia chapapote.

Por la noche salimos de fiesta, pero esas aventuras ya son algo que queda fuera de temática :-)

Domingo a la mañana vimos que las olas en Sopelana eran muy flojas, y decidimos ir hasta Bakio a ver que tal estaba la cosa, y de mientras se nos pasaba la resaca. En Bakio no estaba mucho mejor, así que de vuelta a Sope.

Después de comer las olas se habían levantado más y pudimos bajar a la playa a surfear. Y esta acabo siendo, para mi, una de las mejores sesiones que tuvimos en todo el finde. Olas de unos dos metros máximo, seguidas, pero no muy tuberas (lástima :-) ). Shadow tubo un problemilla con un local novato, pero este fue el único incidente del viaje.

El lunes (el último día ya) aprovechamos hasta la marea más baja del mediodía, cuando ya no quedaba casi nada para pillar. Este día también hubo buenas olas, aunque con algo más de cerrojo.

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